Hoy me he hecho la pregunta de qué será mejor, ¿el amor verdadero, o el que quieres que sea verdadero?
Quizás os parezca una completa tontería, y seguramente escogeríais el primero, pero imaginaros, ese amor verdadero es el que sientes cuando ves a esa persona, cuando sonríes como una gilipollas delante suya con cada palabra que diga, con el que se te olvida todo lo demás. Ese amor que sale sólo, sin obligaciones, sin condiciones y asumiendo consecuencias, sincero y verdadero. Los problemas empiezan cuando ese amor te falla, te hunde y te pisotea, te recrimina y te sacude contra el viento. El problema es que temes a ese amor debido a que temes herirte otra vez, que se vuelva a abrir esa herida por más amor que te juren.
Pues bien, ¿y qué pasa cuando llega un amor que quieres que sea verdadero pero que no lo es? Ese amor que te da confianza, te da sensaciones, te da cierta felicidad diferente a la otra, te de detalles, te da sentidos para sonreír. Te da todo lo que pides, pero sin embargo no te acaba de llenar. ¿Es ese la opción adecuada?
Al final sabes cuál es el que te hace realmente feliz, el primero. Pero, ¿y si estás confundiendo ese tipo de felicidad? ¿Y si el otro puede llegar a hacerte igual de feliz?
Yo no tengo una opción correcta. No tengo idea de qué hacer. Son amores diferentes. Y tengo miedo de elegir el equivocado.
.jpg)
